Jesús M (Coro)

jesus

Jesús Madriz (1986) De Coro y en ocasiones del autoexilio. Estudiante de la maestría en literatura latinoamericana (UPEL-IPB) Profesor de Literatura.

JOSÉ EMILIO PACHECO A LA LUZ DE TRES VARIACIONES

El devenir histórico y cultural nos advierte, que desde siempre la literatura ha sido circunstancial, y por antonomasia, se ha nutrido de lo social – el hecho mismo de erigirse en la palabra, le concede tal cualidad -. De allí que el carácter social de la obra literaria por un lado se observe mediante su consideración como instrumento de comunicación, y por el otro, como recurso que posibilita, en razón de un todo instituido determinado, su idealización, denuncia o transgresión. Esto último que particularmente llama la atención, concede al escritor ciertos dotes, que le permiten edificar una obra que de por sí, encuentra muy pocos asideros y adeptos, o al menos no los conseguidos por las “literaturas mayores”.

Este pareciera ser el caso de José Emilio Pacheco, escritor mexicano y contemporáneo, para quien la palabra alcanza límites insospechados, incluso para designar a la nada. Deleitarnos e identificarnos con el discurso de Pacheco, implica desde un primer momento ubicarnos en la periferia, pues no serán precisamente los grandes temas, como el amor, la vida, la naturaleza, los que él emplee en su escritura; al menos no de la forma común y sacralizada a la que estamos acostumbrados a verles. Por esta y otras razones resulta justo y necesario revisar parte de las líneas de enunciación y sentidos (tres) deslindadas de la obra de Pacheco, con el fin soberbio de querer responder a parte de la estética inherente a su propuesta literaria.

1. Pacheco y la literatura menor. Deleuze y Guattari al hablar de literatura menor, aluden a un discurso desterritorial, político y colectivo que asume un carácter de otredad, respecto al resto de discursos establecidos como institucionalizados. De manera que al inscribir al autor mexicano en este tipo de propuesta, damos crédito al crítico lector que vislumbra cierto dejo testimonial en estas líneas pachequianas ¿No es acaso esta obra una propuesta que a los ojos incluso del escéptico, se muestra desde el vaticinio, profeta del desastre? Revisemos Caverna:

Es verdad que los muertos tampoco duran

Ni siquiera la muerte permanece

Todo vuelve a ser polvo

Pero la cueva preservó su entierro

Aquí están alineados

cada uno con su ofrenda

los huesos dueños de una historia secreta

Aquí sabemos a que sabe la muerte

Aquí sabemos lo que sabe la muerte

La piedra le dio vida a esta muerte

La piedra se hizo lava de muerte

Todo está muerto

                                En esta cueva ni siquiera vive la muerte

El talante efímero y testimonial deslindado de los versos de Pacheco, responden a un sentido de solidaridad con el otro, lo que Pellegrini llama despersonalización, al lograr ubicarse en el puesto del vejado, expresando su desdicha y carácter disonante en razón del innegable marco axiológico propio de todo sistema cultural ¿Podría hablarse en este sentido de un arte postcolonial?

2. Pacheco y el arte postcolonial. Los estudios culturales y literarios ubicados en la contemporaneidad, movidos precisamente por la emergencia que denuncian los pueblos al querer alzar su voz y reclamar sus derechos, han recurrido a lo que actualmente se designa como “postcolonialidad”, al dar cuenta de discursos que denuncian las estructuras jerárquicas de poder. Sobre esta premisa la literatura latinoamericana actual, en especial la de Pacheco parece erigirse, al conceder primacía a una estética fundada en la emancipación, empeñada en representar al sujeto subalterno resistente al aparato hegemónico; lucha que desde la conformación de naciones pareció aferrarse a la idea definitoria del hombre latinoamericano.

En Pacheco esta condición postcolonial se observa en toda su propuesta literaria, caso extraordinario Las batallas en el desierto, en la que la configuración de lo otro se inscribe en una especie de parodia frente a los preceptos, que homogenizan más y representan menos, como una forma de rescatar lo espiritual frente a lo material, lo que al parecer en estos tiempos prevalece gracias al bien llamado monstruo globalizador. ¿Se podría hablar entonces en el caso de Pacheco, de una obra transgresora, maquinaria que subvierte y desestabiliza?

3. Pacheco y la máquina de guerra. En Pacheco, la máquina de guerra nos anuncia un transgredir la norma, un enunciar desde el extremo mismo en el que nadie se atreve hablar, por temor a caer. Si hay algo que inscriba a su obra, es su carácter emancipado que, frente a lo cuadriculado, se insubordina. Revisemos La lengua de las cosas

La lengua de las cosas debe ser el polvo donde se comunican sin

Hablarse.

El polvo o la sombra que proyectan.

Demencia de las cosas cuando su voluntad se rebela

Y se esconden frenéticas o se niegan a funcionar obstinadas.

Únicos medios de rebelión a su alcance,

Únicas formas de decirnos que no somos sus amos,

Aunque tengamos el poder

De destruirlas y olvidarlas

El hecho mismo de asumir como código lingüístico, uno distinto y secreto al común y corriente, le da cualidad subversiva (Máquina de guerra) a esas “cosas”. Una actitud, en apariencia caprichosa, pero que en sí responde a un mecanismo de defensa frente al opresor ¿Aparato de Estado?, de rebeldía incluso al saberse con ese algo que pese a mucha destrucción u olvido, no les será desarraigado. Subyacente a esto, hay una marcada crítica hacia lo que Foucault denomina como “la técnica”, lo que hizo de los hombres, una manada pasiva y amedrentada.

En definitiva, bien podríamos decir que la obra de Pacheco retrata de manera majestuosa la eterna lucha que hemos sostenido, como Latinoamericanos, frente al opresor. Desde las primeras civilizaciones indígenas, y más tarde con la llegada de los negros de África, ya se podía delinear el carácter rebelde, emancipado que nos caracterizó y que aún define nuestro espíritu. De manera un tanto perversa, Pacheco nos invita en cierta medida a romper la regla, pues a fin de cuentas, ¿la norma no se hizo también para criticarse y romperse?

PD: Lo que aquí he reseñado no es absoluto, Pacheco da para mucho más, acá, humildemente, solo he alcanzado cierto atisbo aproximado de su obra.

*

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2 pensamientos en “Jesús M (Coro)

  1. Jesús Madriz dice:

    Muchas gracias hermano, aprecio tus palabras. Y más viniendo de ti.

  2. edicionzzf dice:

    El gran Pacheco, gusto e interés de mi buen amigo Jesús Madriz. Excelente trabajo. Rigurosidad, profundidad y precisión literaria. Felicidades. Zakarías Zafra.

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