Garinvel (Coro)

Copia de IMG_2256 (1)Gabriela Arianne Velazco (Garinvel). Nacida en Puerto Cabello un 02 de junio de 1988. Nunca pudo encontrar ese delgado hilo que separa la realidad de la imaginación. Llegó a tener las más profundas conversaciones de infinitos temas con seres inexistentes. Personas que creó. Y que continúa creando. Licenciada en Lengua, Literatura y Latín, egresada de la UNEFM en 2010. Participó en calidad de Escritora en el I Encuentro Literario de Jóvenes Creadores. Ama con locura la literatura y el cine. Y se confiesa culpable por adorar el animé. El Gore es su delirio, su otra pasión.

VIOLETA: fragmentos de una pasión.

 

Vuelvo a despertar entre gemidos y temblores. Estoy sudada, excitada, mojada y colérica. Quiero volver a dormir y seguir ahí: contigo. Haciéndote el amor, en sueños.

Nuevamente cierro mis ojos y te imagino perfecta, con tu cabello rubio cayendo como una cascada hasta tus hombros, cubiertos de diminutas pecas. Y así, lentamente te evoco. Voy bajando mi mirada hasta detenerme en tus perfectos pechos, lentamente me aproximo a ti y siento tu dulce olor, mezclado con licor y sudor. Te doy un beso tan profundo que nos deja sin aliento. Te beso sin parar, mientras mi boca se ocupa con la tuya, mis manos están en tu espalda desabrochando tu corsé, cuando te libero de él, me deleito con admiración. Disfruto la vista de tus pecas y de esos pechos que me trastornan y que ahora sólo los cubre un fino encaje negro. Me quito los zapatos y me imitas.

Continúo besándote, y bajo hasta tu hombro. Beso tus deliciosas pecas. Primero el hombro derecho y después el izquierdo. Introduzco las puntas de mis dedos en tu sostén, liberando tus pechos. Voy bajando poco a poco, saboreando cada centímetro de tu piel. Cuando mi boca llega a hasta tu pecho izquierdo dejas escapar un gemido, con mi lengua recorro tus pezones, y con una mano acaricio tu sexo por encima de la ropa, despacio con la mano que me quedaba libre bajo tu cierre y te quitas la falta. Me despego de tu pecho para continuar admirándote, llevas una diminuta tanga negra, te empujo al borde la cama y te siento allí. Me quito mi blusa y mi falda mientras me ves. Tus ojos brillan al verme en ropa interior, y susurras: Violeta. Mientras en tu boca se dibujaba una sonrisa.

-Sí Violeta, como tu nombre. –Te digo-.

 Me detengo frente a ti y termino de quitarte el sostén, y te obligo a acostarte. Me subo a horcajadas sobre ti, para continuar besando tus pechos, lamiendo, succionando: mordiendo. Gimes cada vez con más fuerza. Bajo mi mano hasta tu entrepierna y levanto el delicado encaje negro e introduzco un dedo. Después de disfrutar de tu humedad saco mi dedo y acaricio tu clítoris. Tu espalda se arquea, y tus gemidos me enloquecen. Vuelvo a introducir mi dedo despacio, estás tan húmeda que no pudo resistir la tentación de llevarme el dedo a la boca y apreciar tu sabor. Es tan dulce que quiero más.

 Le doy un pequeño beso a cada pecho, bajo hasta tu ombligo, y luego, te quito la única prenda que te queda. Continúo besándote en dirección a tu dulce olor. Cuando llego ahí, acaricio suavemente tus hinchados labios con los míos. Lo estás disfrutando y yo también, al tiempo que encuentro con mi lengua ese sabor anhelado; tu clítoris está rígido y bebo de tu humedad, te mueves y gimes mientras me pierdo en tu sabor. Te saboreo por dentro y por fuera, me entretengo haciendo círculos pequeñitos en tu carne. Succiono sin piedad, muerdo suavemente tu clítoris. Gritas de placer. Introduzco uno de mis dedos dentro de ti, para aumentar tu placer, luego dos, y por último tres. Acelero el ritmo de la penetración mientras sigo saboreándote y con mi otra mano torturo uno de tus pezones, mientras tú torturas el que te queda. Te siento más húmeda, más agitada, y sé que estás a punto de llegar. Te miro y sonrío, acelero aun más el ritmo y paso mis dientes sobre tu clítoris, entonces estallas entre gritos y gemidos.

Me tumbo a tu lado satisfecha por haberte saciado de esa forma, pero tú, aún con la respiración agitada me besas, y no me queda más que abrazarte y sentirte temblando y jadeando todavía.

De repente el beso se intensifica y siento que el extremo de mis pechos quema y que sólo calmará ese fuego tu boca, tu saliva, el contacto de tu húmeda lengua. Me levantas y poco a poco me quitas el sostén, sin tocarme, de igual manera haces con el ligero y la tanga. Sólo me dejas puestas las medias. Me miras un buen rato, sonríes y te inclinas para besarme.

Tus besos son profundos, tu lengua me tortura, nuestra saliva mezclada tiene un sabor exquisito que me enciende. Con una mano tomas uno de mis pechos y con la otra acaricias mi clítoris. Introduces un dedo y me acaricias por dentro haciendo círculos. Entras y sales de mí, y con cada caricia mi cuerpo desea más. Sofocas mis gemidos con tu boca, puedo sentir tu sonrisa.

Dejas de besarme y me miras a los ojos, me coges fuerte por el cabello, como indicando lo que vendrá. Me sueltas y tomas con tu boca mi pezón derecho, lo succionas y lo muerdes, tal como yo te hice. Con tu mano sigues acariciando mi sexo por dentro y por fuera. Repites la operación con el otro pezón. Te detienes y lentamente sacas tus dedos de mí. Te arrodillas entre mis piernas y te inclinas para saborear mi sexo. Deslizas tu lengua de arriba abajo, la introduces dentro de mí, la mueves en círculos, te detienes para morder mi clítoris y con tus manos juegas con mis pechos.

Cada vez que pasas tu lengua de adentro hacia afuera siento una corriente eléctrica que se conecta con tus manos y que quema mis pezones. Mi cuerpo se va calentado más con esa deliciosa sensación que me provocas. Siento correr por mi columna vertebral pequeñas descargas eléctricas. No puedo más y te tomo con fuerza por el cabello cuando me acerco al clímax. Tú intensificas tu labor y yo estallo en mil pedazos. Grito tu nombre entre gemidos y jadeos.

Suena el despertador.

-¡Mierda me he vuelto a dormir!

 

 

 

 

 

Encuentro irracional

 

Me tenía acorralada contra la pared, pero sólo me veía. Esperaba que yo diese el primer paso para desbocar nuestra pasión. Se acercó más a mí y presionó su erección contra mi vientre, estimulando así el instinto más primitivo.

Me arrojé hacia su boca y nos unimos en un beso intenso. Sus labios presionaban los míos, su lengua se enredaba con la mía. Me tomó con fuerza entre sus brazos e intensificó el beso. Mordía con fuerza mis labios. Me ardía. Pero la sensación era físicamente satisfactoria. Tomó mi lengua con sus dientes y comenzó a succionarla. Movía sus dientes de adelante hacia atrás y con su lengua saboreaba la mía. Me dejó sin aliento.

Estrechó su cuerpo aún más con el mío. Su erección me quemaba. Bajé mi mano y lo acaricié por encima de su pantalón. Estaba realmente rígido. Hizo un gruñido en mi boca y separó un poco su cuerpo para darme un mejor acceso a su miembro. Continué acariciándolo por encima de su pantalón, pero con más fuerza. Él se separó de mi boca, y con un movimiento ágil, me despojó de mi blusa. Mis labios palpitaban. Él se adhirió nuevamente a mí. Me dio otro beso profundo y bajó hasta mi cuello. Sus manos apretaban mis caderas. Lentamente las subió hasta mis pechos y con otro movimiento ágil, los liberó del sostén.

Sentí sus manos sobre ambos pechos, mis pezones respondieron de inmediato a su tacto. Con sus dedos presionaba ambos pezones. Y me miraba seducido, escuchaba mis gemidos. Inclinó un poco su cuerpo y besó mis pechos. Pasó su lengua sobre mis pezones haciendo movimientos circulares, mientras yo sujetaba con fuerza su cabello. Ese acto lo determinó a ser más salvaje. Comenzó a succionar y morder. Me hizo gemir enérgicamente.

Se separó de mi pecho y volvió a besarme con la misma intensidad. Bajé por su musculoso torso para liberarlo de su camiseta. Con algo de desgano se separó de mi boca unos instantes. Recorrí su torso desnudo hasta bajar a su pantalón y con destreza lo desabroché y bajé el cierre. Metí mi mano en su ropa interior bajándola hasta liberar su erección. Cuando sintió mi mano sobre su miembro, piel con piel, emitió otro gruñido, más salvaje. Se separó de mí y me tomó por los hombros, obligándome a ponerme de rodillas. Tomé su miembro con mi boca. Comencé saboreando la punta de su pene, pasé mi lengua por el pequeño orificio y luego recorrí con ella desde la punta hasta los testículos. Lo hice repetidas veces. Terminé por meterlo en mi boca chupándolo sin cesar. Él gemía cada vez que entraba por completo en mi boca, sentí que su sabor se intensificaba y que en su uretra se concentraba más.

Me detuvo y me levantó del piso. Me empujó nuevamente contra la pared. Apretó mis muslos y deslizó su mano hasta levantarme la falta. La subió hasta mi cintura. Me quitó la tanga e introdujo sus dedos en mi sexo. Gemí. Lo apreté contra mi cuerpo y me uní nuevamente a su boca. Con la otra mano levantó mi pierna izquierda y la colocó al costado de su cadera. Sacó sus dedos de mi interior y los introdujo en nuestras bocas. Se acercó más a mí y lentamente me penetró hasta el fondo. Comenzó con suavidad y aceleró el ritmo hasta volverse bestial. Tuve la necesidad de despegarme de sus labios para poder gritar de placer. Mis gritos lo enloquecieron y me envestía con más fuerza. Con cada envestida mis sensaciones se elevaban hasta cielo. Hasta que inevitablemente me fui en un orgasmo liberador y prolongado. Él se fue conmigo, inundándome de su semen.

Creo que hemos estado derribados en el suelo por mucho tiempo. Aunque nuestros cuerpos siguen agitados y nuestra piel se enciende en cada parte que hace contacto con la del otro. Aguardando el segundo encuentro.

 

 

 

 

«CASARSE, un deporte extremo»

 

Una vez, una amiga me dijo que casarse es un deporte extremo, pero simplemente me reí de ella. Y pensé que era una opinión completamente ridícula.

Y es que desde chiquita yo andaba por ahí soñando con vestidos blancos y príncipes azules. Me vestía y me desvestía a cada rato. Me probaba infinidad de ropas viejas que guardaba mi mamá en un baúl. Soñaba con mi vals de bodas. Y me enamoraba todos los días de una cara bonita. Bueno, que yo creía que era bonita.

Añoré por tantas lunas la llegada de mi príncipe azul, y éste apareció sin caballo y sin espada. No traía más que unos jeans rotos y una franela de Metálica. Y precisamente cuando ya estaba decidida a censurarlo, al pendejo de Cupido le dio por lanzarme la flecha.

Nuestro noviazgo fue una locura total. Lleno de sexo alucinante, de viajes improvisados, de conciertos repletos de alcohol y de buena música.

Y por fin logré lo que quería. Casarme.

Pero el matrimonio nos dejó sin aliento. Subidas, bajadas, resbalones, porrazos, trancazos. Claro hubo sus recompensas. Pero la prisa no nos dejó valorarlas. Porque eso fue siempre lo que tuve en mi vida: prisa.

Prisa por casarme.

Tanto era el afán, que no pude apreciar lo que tenía y convertí ese matrimonio el deporte más extremo de mi vida. Y al final, terminé tan agotada que quedé igual que cuando vas a un restaurante con amigos. Pides lo que deseas y cuando ves lo que el otro tiene, te gustaría haber pedido eso.

Casarse no es un deporte extremo. Los extremos somos nosotros y nuestra maldita prisa.

 

 

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6 pensamientos en “Garinvel (Coro)

  1. Jesús Amalio dice:

    Hola, ¡Gaby! Primero que todo, tienes unas tetas hermosas.
    En cuando a tus escritos, bueno son eróticos. Y las escenas sexuales son muy difíciles de escribir, ¡porque ya se han escrito demasiadas! Igual que los cuentos de amor, para ser original cuesta.. Mira un consejito, en las escenas sexuales más que especificar quien le metió qué a quien, es más importante describir que sintieron, buscar las imágenes y las analogías adecuadas. Para que el texto transmita sensaciones, olores ,texturas, sabores, imágenes. Usa todos los sentidos para que las personas sientan, ahí sólo vemos, como en una porno. Si quieres googleas “Relatos porno” (No es que yo lo haya hecho hahaha)Y hay un millón iguales a estos, si quieres resaltar escribiendo literatura erótica, tus escritos deben de tener más literatura. Más sensación. Igual un placer leerte, y espero verte en el encuentro, un abrazo.

    • Gabriela Velazco dice:

      Hola, de antemano gracias por el consejo. No es lo que suelo escribir, fue un experimento y una solicitud. Saludos, un abrazo.

  2. rafaella dice:

    La idea de escribir un cuento es lograr crear un clima que atrape al lector, tatar de escribir dos historias en un mismo cuento, la primera historia es la que debe dirigir al lector hacia un punto y la otra debe estar oculta y sorprender al lector en el momento memos inesperado. Cuando se comienza en el mundo de la escritura se puede llegar a creer que el simple de contar una historia es crear un cuento, (teniendo en cuenta que, existen malos y buenos cuentos) pero si hablamos de cuentos literarios se debe trabajar bien el lenguaje, se puede escribir una historia muy sencilla pero si el lenguaje usado transciende los límites de la superficialidad y llega a tocar la sensibilidad de quien lo lea puede llegar a ser un excelente cuento. En cuanto a tus textos, creo que debes leer un poco más de buena literatura, aquí te dejo el capítulo 7 de Rayuela a ver si te animas y te enamoras de historias como esas:
    “Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
    Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.” (Julio Cortázar)

    • Gabriela Velazco dice:

      Me encanta Julio Cortázar. Es sublime. Leí hace tres años Rayuela, es uno de favoritos. Gracias por la recomendación, aunque innecesaria. Ya que le leo, aprecio y disfruto la buena literatura. En especial a Jorge Luis Borges y Federico Andahazi, si hablamos de hispanoamerica.
      No sé si lo que haya escrito y decidido compartir acá sea buena o mala literatura. Ni si quiera sé si es literatura. Pero asumo, que como ha pasado por un comité de arbitraje, algo debe tener.
      Son relatos cortantes, que reflejan el lenguaje crudo, real. Sin tecnicismos, sin metáforas, sin agravantes.

  3. Gabriela Velazco dice:

    ¿Peyorativo? No podría etiquetarlo de esa forma. Primero, no somos rivales. No que recuerde. Segundo, no he tenido la oportunidad de leer lo que escribes. Ya lo haré y podré hablar con más propiedad. Tercero (no te asustes, no son muchas objeciones, por ponerle un nombre), no tengo ni la más puta idea qué es porno underground. Sé lo que significan ambos, pero no concibo la mezcla en mi cabeza. Tendré que buscarlo. Punto a tu favor.
    ¿Cine porno? no es mi estilo, prefiero desmembramientos, degollados, mutilaciones… mucha sangre, muchos miembros por todos lados… fetiche… gore… Ése es el cine que me gusta. El otro no me interesa.
    Si vez mis relatos limitantes, habrá que hacer algo… Pero en cuanto a explícitos y exactos, me gusta que sea así. Gracias por el comentario. Saludos.

  4. Gabriela, gabrielita… jaja, ¿tú eres la del cuento de aquellos que tienen sexo en un sillón y luego era que estaba soñando? (del primer encuentro de jóvenes creadores) tiene mucha semejanza al primero de esta publicación. Bien, creo que deberías dedicarte a escribir guiones de películas porno underground. No lo tomes como peyorativo, de verdad deberías hacerlo… te iría muy bien. No considero que tus cuentos sean eróticos, si fuese así me gustarían mucho pero… es que hay demasiada imágenes que se quedan allí, estancadas, no van más allá. Es como un guión, todo es muy explícito, exacto, limitante. El tercer cuento, que va en otro tono.. mmmm, es como leer algo de otra persona, no me agradó. Si quieres mantener tu estilo, hazlo pero… ¡hazme caso, chica! ¡cine porno! jajaja

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