Jhac (Mérida)

IMG00345-20110807-0508Jhonathan Alexander Camargo Vielma (1995) ¿Qué soy en realidad? No es fácil explicar la existencia física de uno en 100 palabras. Nacido, criado, y enamorado de Mérida. 17 años de existencia física, pero más de 3000 en la historia del universo. Estudiante de Derecho en la Universidad de Los Andes, y estudiante de filosofía por cuenta propia. Amante del arte y por lo tanto de la vida. Considerado el pensador más influyente para mí mismo; si no pudiera pensar, no entendería nada que aconteciera en mi vida. Perdido diariamente en una angustia existencial; pero logro regresar a la “normalidad” antes de volverme “loco”.

Los inmortales

Un día de tantos un amigo religioso me preguntó sobre la vida eterna, sobre la vida eterna que expone la iglesia, la vida eterna en el cielo. Estuvimos por mucho tiempo conversando y no logramos llegar a una conclusión irrefutable para ninguno de los dos. Al llegar a mi casa, un poco frustrado por no dar a conocer totalmente mi punto de vista, (porque sabía que me faltaba algo por decir) me comenzaron a llegar muchas ideas que no dije mientras hablaba con Él. Lo que se me ocurría, lo anotaba.

La vida eterna no está diseñada para los seres humanos. Dependemos casi toda nuestra felicidad del mundo físico; un mundo que en algún momento dejara de existir, y con ello nuestra felicidad también se extinguirá, en ese caso el hecho de una vida eterna solo resultaría para nosotros una serie de hechos ocurrentes, uno tras otro, que nos producirían miseria y tristeza; luego felicidad, y tristeza de nuevo, al final el mismo resultado siempre sería la tristeza. Nuestra vida se encuentra dependiente de lo físico, una buena casa, un buen carro, una buena familia, una buena carrera, un buen escrito. En algún momento de la eternidad lo físico morirá y nacerá de nuevo. El hecho de vivir una eternidad nos hará morir y renacer una y otra vez. Encontremos algo que no diferencie la vida de la muerte, lo que no es físico; algo que nos haga vivir una plenitud eterna, y nuestro pequeño tiempo de existencia sería completamente pleno.

Y no es en realidad “algo” ya que no existe nada, es solo el hecho de vivir y llevar nuestra vida con sabiduría y consciencia  de la misma. La vida, y todo, es un ciclo, nos trazamos metas, sufrimos para conseguirlas, luego las conseguimos y estamos felices por ello. Luego tenemos otra meta y volvemos a sufrir y a estar felices de nuevo cuando la conseguimos, y así dejamos que el tiempo nos consuma la vida, persiguiendo metas y deseos. Tener la posibilidad de elegir nuestras metas y pensar en ellas, analizarlas, y observarlas; observar nuestras metas anteriores ya conseguidas y mirarlas con ojos de nostalgia, anhelo, y plenitud. Así nuestra vida fluirá, como el agua de un río, y podremos estar conscientes de ello.

“Si con todo lo que tenemos no somos felices, con todo lo que nos falta, tampoco”.

Lluvia de mediodía

Se puede escuchar el canto de las aves, un canto vivo y alegre, un canto que llego a pensar que está expresando asombro ante el espectáculo que se vive en ese momento.

Horas antes, desde la ventana de mi cuarto se podía ver como caían las gotas de lluvia, gotas de agua que aparecían desde el cielo como por arte de magia, lágrimas de dios caían desde lo alto contra mi ventana, marcando su recorrido sobre ésta, empañada por el frío. Admiraba desde mi cuarto como una fina capa de neblina empezaba a esconder la ciudad, esperando el majestuoso espectáculo que sabía que ocurriría cuando el agua cesara.

Lluvias de mediodía, pocas veces duran más de 3 o 4 horas, comienzan alrededor de las once de la mañana y pueden estar terminando aproximadamente a eso de las dos de la tarde, esos momentos en que la tierra se toma una ducha. La naturaleza se calla, se puede oír el silencio si lo escuchas bien, solo se escuchan las gotas impactando contra el suelo.

Mientras la lluvia, la neblina y las nubes comienzan a retirarse de su labor, se puede observar como escasos rayos de la luz del sol penetran hacia la oscuridad; el espectáculo que se presenta es lo suficientemente hermoso para cautivar cualquier alma. El sol se intensifica y los pájaros y aves entonan sus cantos con una energía mucho más hermosa que en cualquier otro momento, los colores se pueden observar con una nitidez increíble, el verde de los árboles se intensifica, y la majestuosidad de la montaña se impone ante nosotros. ¡Que hermosa es Mérida!

Orina antes de dormir

En busca de aventura y emociones, muchos turistas se adentran a los bosques y montañas de la hermosa ciudad de Mérida. En su mayoría famosas por las leyendas urbanas e historias que existen, creadas por los lugareños para atraer aventureros. Llegue a conocer una vez una historia de dos amigos de la prima de un familiar (que no recuerdo) de mi pareja; los cuales también eran amigos míos. Nos gustaba mucho ir de excursión a las montañas, además adentrarnos junto con las historias que nos contaban de los lugares a donde íbamos nos parecía una aventura emocionante. Precisamente ese fin de semana, ni mi pareja ni yo no pudimos ir a la excursión por razones que no recuerdo en este momento, creo que queríamos pasar el fin de semana con un poco de erotismo los dos solos, es lo más seguro. Ese día solo fueron mis dos amigos, El Ruso y La Aguja. A uno le decíamos ruso por su extraña apariencia, es de tamaño pequeño y tan blanco como el color de la leche, además viste y actúa de una forma muy bizarra, pero a la vez muy frígida. Es como una combinación entre un hippie y un ompa lompa sacado de la película de Charlie y la fábrica de chocolate. A La Aguja básicamente le decimos así  por su característica promiscuidad, le conozco poco más de 200 parejas sexuales. Además es alto y delgado con un corte afro que le propina la forma exacta de una aguja. Entre los dos parecen una caricatura con el contexto de un personaje frígido y otro idiota, así como pinky y cerebro, o Ren y Stimpy.

Ese día subieron temprano a una montaña llamada “La Mucuy” ubicada al norte de la ciudad de Mérida. Durante el camino se iban contando historias de terror buscando provocar un ambiente de tensión y espanto a la excursión, como lo hacemos siempre en realidad, además preguntaban a las personas que estaban por allí, lugareños y también visitantes, si conocían alguna historia de terror que les pudieran contar, siempre buscando una forma de hacer que el viaje fuese más interesante.

Cuando llegaron a la zona de camping se encontraron a un conocido de ellos, típico de esta caricaturesca pareja, le preguntaron sobre alguna historia de terror conocida en esa montaña.

 –Conozco la historia de una señora aparentemente llamada Marta-comenzó a relatar el otro acampante-. Dicen que es una señora de aproximadamente 50 o 60 años de edad, de pelo lacio y largo, y con un color canoso, bajita y con un pequeño encorve de su espalda. La leyenda cuenta que Marta residía hace muchos años cerca de esta zona, se dice que a la señora le gustaba subir casi todos los días a las aguas termales que se encuentran cerca de aquí, paseaba mucho y observaba los paisajes. Uno de esos días simplemente no regresó, desapareció y más nunca nadie supo nada más de ella. Muchos campistas dicen que han llegado a ver sombras y siluetas de una mujer caminando por los árboles en la noche.

 – ¿Y tú has llegado a ver algo? -interrumpió El Ruso con un tono de burla pero también de intriga.

– Yo en lo personal no creo en esas cosas y nunca he llegado a tener una experiencia de ese tipo.

Con estas últimas palabras se despidieron y concluyó la conversación.

Los aventureros, tirando risas y burlándose de la cantidad y la ridiculez de las historias con las que se encontraban, comenzaron a armar el campamento, por supuesto todo se vuelve más divertido a causa de los estupefacientes que se compartieron durante la conversación. Ya al caer la noche estaban sus dos carpas armadas frente a una pequeña fogata que habían hecho para calentarse un poco, mientras comían unas arepas hechas con harina de trigo que se trajeron de sus hogares, luego un cigarrillo para asentar la comida y, cómo no, hablar sobre las historias para añadirle emoción a la noche. En la zona habían pocos campistas, quizás dos o tres grupos aparte de ellos, el cielo se encontraba nublado y la luna en cuarto menguante apenas se lograba distinguir de entre las nubes, la única luz que se podía observar en la montaña era la de su fogata, esas noches es casi imposible ver más que las sombras de las carpas sin alguna luz que te haga compañía.

Era alrededor de la una de la madrugada y los dos campistas conversaban sobre la vida a la luz de la fogata, con unas pequeñas cornetas sonando una música suave para romper ese escalofriante silencio cuando ninguno de los dos hablaba. Al acabarse los cigarrillos El Ruso fue a buscar unos que tenía guardados en su bolso dentro de su carpa, justo luego de sacarlos su compañero lo llama con una voz entrecortada.

-¡Ruso! Ven rápido, vi unas sombras extrañas por aquellos árboles. -Señalando hacia unos árboles que estaban detrás de su campamento, a los cuales se reflejaba la sombra de su carpa hechas por la luz de la fogata.

–Deja la ladilla marico mira que yo no creo en esa vaina; además en este estado y por el agotamiento podemos ver cualquier cosa y la mente nos puede engañar.

–Sí, seguro fue eso… ¡Mierda! Ahí está de nuevo. -Señalando hacia la misma dirección que antes.

-¿!Donde!?….  ¡Jo-joder sí! Ahí está…No vale seguro es por la sombra de la fogata, repito estamos cansados, deberíamos dormir ya.

Así lo hicieron, ya adentro cada uno de sus carpas y con un miedo acojonante intentaban dormir. Pasados aproximadamente cinco minutos de haberse metido cada uno a su carpa, el estúpido y frígido personaje de El Ruso olvidó orinar antes de apagar la fogata, y con unas ganas incontrolables de evacuar su vejiga solo pensaba en las sombras que había visto, intentando armarse de valor para salir, escuchó algunos pasos cerca de donde estaban y observó una sombra que se reflejaba en la parte del frente de su carpa, desafiando la total oscuridad del bosque, pero las ganas de orinar eran mayores que el increíble miedo que tenía en ese momento, además, nosotros siempre nos hemos caracterizado por pensar lógicamente, cosa que hizo en ese momento, llegando a la conclusión de que solo podría ser su compañero o cualquier otro campista acompañándose de una luz encendida a distancia. Convencido pero para nada tranquilo, intentó poco a poco abrir el cierre para salir de la carpa, pero no tuvo la necesidad de orinar fuera de ella al observar, tan pero tan cerca de él, una silueta obscura con forma de mujer de cabello largo, con un rostro monstruoso riéndose con una boca deforme , retorcida, de la cual salía y se agitaba una lengua larguísima, además, de unos perturbantes y terroríficos ojos rojos mirándolo fijamente como examinando su alma, al instante, se oyó un grito de miedo despertando alteradamente a su compañero de campamento quien salió rápidamente a ver qué pasaba. Lo siguiente que ocurrió, fue El Ruso despertando de su pesadilla con la necesidad de cambiarse de ropa y secar el piso de su carpa.

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10 pensamientos en “Jhac (Mérida)

  1. mabetanniia dice:

    Pobre ruso. ¡Buenísimo!

  2. Luis M dice:

    muy buenos! me gusta el uso de la cultura popular en el relato, me gusta encontrar a Mérida en ellos!

  3. Liwin Acosta dice:

    Panita me gustaron tus textos! coincido con Amalio, orina antes de dormir es el que más me gusta! no puedo evitar sentirme identificado contigo! única recomendación: sigue escribiendo! espero verte en el encuentro!

  4. Liwin Acosta dice:

    Panita me gustan tus narraciones! coincido con Amalio, Orinar antes de dormir es el que me gustó más! no puedo evitar sentirme identificado con tu pasión por la escritura! sigue escribiendo!

  5. ¡Jhac! Concuerdo con Juán con respecto a los primeros. El último… jajaja, está increíble, deberías seguir escribiendo con esa jocosidad. tuve un lectura ligera y divertida. ¡Excelente! ¡Nos veremos!

  6. Juan dice:

    Tu primer escrito lo noté más como un pequeño ensayo, el segundo, mas prosado, muy poético. El último me gustó bastante…me recuerda cuando tenía esa edad, de las parejitas, los amigos, viajes y esas cosas. Ojalá no pierdas ese toque fresco, evidentemente basado en tus propias experiencias.

    • Dude mucho en como mandar los otros dos! no sabia si como narrativa, o poesía. Como ya había mandado otros que si sabia que eran poesía, entonces mande estos por aquí. Nos veremos entonces 😀 un abrazo!

  7. Jesus Amalio. dice:

    Jonathan, te felicito por escribir desde tan jovencito. De verdad me gustaron tus escritos. Sobre todo Orine Antes De Dormir. Me parece que los otros dos están más cerca de la prosa poética, pues no tienen una linea argumental definida. ¡Ojo con los lugares comunes! Espero verte en el encuentro, saludos.

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