Luivir (Mérida)

luivirHola, Luivir Rangel, 19 años, Mérida. No se inventar, sólo escribo lo que pasa y como pasa… Quizás no pasó en realidad pero si en mi cabeza, o eso creo. Si quieren leer más: www.luivirangel.blogspot.com. En resumen, no soy una chica que se pierde de mucho. Chao! Ah!, siempre es bueno escuchar algo acorde a lo que se lee, así que aquí les dejo un link: http://www.youtube.com/watch?v=4cTlcRcEuUU

Caracas, 2012.

Todo pasó tan rápido. Demasiado para mi gusto, inclusive. Cuando me di cuenta, ya estaba partiendo lejos de aquí y a la mañana siguiente estaba ahí. Busqué excusas para toparme contigo. O quizás toparme contigo era la excusa para poder estar ahí. Una de dos. La segunda me suena más sincera. La cosa es que, estuve ahí. Pasé, caminé, hasta fui feliz. Apenas llegué a la estación sentí escalofríos. Quería llorar. No precisamente de tristeza. Tenía miedo, miedo de toparme contigo, o mejor dicho, miedo de toparme con el recuerdo. No tuve tiempo para pensar, estaba muy ocupada pensando en verme fabulosa por si acaso llegabas a observarme pasar. Vivía una película, juro que veía las cámaras cambiando de cuadros a medida que atravesaba la calle. La forma en la que la gente me miraba, la forma en como creía que lo hacían. Llegue al lugar que solía amar. No lo amé. Durante meses soñé con ese momento y de pronto, de pronto estaba ahí fingiendo que me dolía, dándome golpes imaginarios en el pecho porque no fue ni medio de lo que creía que sería. Eso sí fue un poco triste, debo admitirlo. No duré mucho, quizás cinco minutos como mucho. Me fui tranquila. Me fui sintiéndome extraña. Quería amarte otra vez y no sucedió, no pude obligarme a hacerlo tampoco. Eso si que dolió, saber que no me dolió.

El destino es una perra encantadora, que exhibe sus piernas en el bar sólo para llamar la atención y es capaz de coquetearte y hacerte creer que tendrás una noche inolvidable con tal de que pagues su cuenta.

Tenía miedo de mi, miedo de quien sería yo si no pensaba en ti. Tanto me preocupé en imaginar mi vida contigo que no noté como mi vida se seguía formando aún sin ti.

No sé si me hizo bien o mal, sólo sé que me hizo darme cuenta de que, era cierto lo que decía cuando te odiaba por teléfono… Te amé tanto, que no me di cuenta de cuando deje de hacerlo.

Mérida, 2012.

Por quinta vez lo diré, tu recuerdo se me agota y no consigo otra cosa que me haga escribir. Es semi frustrante, verás, siento la necesidad de sentir algo por alguien y que yo recuerde, tú estás más fresco que los demás cadáveres pero terminaste de pudrirte y no eres más que polvo y huesos incompletos.

Desde que mire a mi fantasma a la cara y le dije que no tenía miedo, deje de sentirlo, he llegado al punto donde puedo hablarte sin siquiera pensar tu nombre y hasta he llegado a confundirte con otros hombres, me siento orgullosa de eso.

Básicamente mi vida actual es un confeti adolescente. Muchas personas, muchos colores, muchos excesos y muchas ganas de acabar con el mundo; sin embargo, y supongo que debe ser lo que llaman madurez, ya la ira va pasando y rindiendo sus frutos. Hay días en los que simplemente me deprime el aburrimiento de saber que ya conozco todo lo que desconocía y quisiera volver a sentir esa ira, pero se pasa fácilmente con un buen punk y un vaso de ron.

A medida que crezco lo único que se reseca en mi es mi garganta, he empezado a fumar en exceso durante las madrugadas… Para mi defensa, hace demasiado frío a estas horas.

Debo admitir que sentí ganas de escribirte, no porque te extrañe ni nada de eso (y me resulta aun un poco difícil creerlo), sólo me dan ganas de pasarme por ti y crear un pequeño caos, porque si respondes haré un caos y si no, haré un total caos dramático sobre ello. Soy demasiado desastrosa y sabes que me encanta jugar.

Como ya el amor no pesa y los recuerdos dejaron de doler, baso mi vida en fiestas ilimitadas con accesos de primera fila a las mejores funciones de versiones de mi. A veces, cuando estoy con esos hombres puedo verme desde tercera persona, puedo ver mi cara de placer cuando me tocan… Sabes bien que no me da placer el tacto, me da placer saber que estoy pecando.

Ya no encuentro razones para agredirme, aunque según mi adorada psiquiatra mi apetito sexual es un reflejo de mis autodestrucciones, por lo menos no me recetan más que condones… Me cansé de las pastillas.

Iré por otros cigarros. Espera.

Según el corrector, la palabra “caos” está mal escrita, lo marca con una línea en zigzag rojo sangre, ¿sabes?, de ese rojo que a pesar de ser claro llama la atención, en fin, según la web, está bien… Así será el caos que hasta escribirlo es llamativo.

A veces me pregunto si me gustaría saber de ti, de como te va y su parafernalia, pero luego me auto respondo diciendo que ciertamente eres terriblemente predecible y debes seguir siendo exactamente la misma persona haciendo exactamente las mismas cosas que hacías cuando me conocías. No emociona mucho la idea pero supongo que cada quien tiene su forma de sentir que viven.

Por mi parte tampoco podría quejarme, sigo bastante igual a su manera, sigo siendo tonta, enamorada del amor en general y escribiendo sólo que ahora sé más cosas y no dudo en presumirlas, tengo menos miedos, muy pocos en realidad… He subido al carro de extraños mientras estoy ebria y llegado a salvo y con la barriga llena a casa. He tomado ácido, he bebido desde temprano, he mentido y huido de casa y todo sin repercusiones aparentes.

Creo que lo único que ha cambiado en mi ha sido ese deseo creciente de afecto y relaciones… Eso que tu sabes que hacía que quisiera casarme con el primero que me invitara a salir… Hoy en día no me preocupa eso, ya no busco imposibles, los hago.

Disculpa, estaba escribiendo una carta.

Mérida, 2013.

Esa maldita sensación de querer escribirlo, necesitar drenarlo, contarlo de alguna forma para liberar el peso sobre tu espalda y sin embargo no hacerlo, por miedo quizás, no hacerlo por el simple hecho de que nadie quiere o debe escucharlo y compartir tu tristeza.

Quiero escribir tanto sobre el vacío que me deja ser tan vacía, pero sólo quedó un documento en blanco.

Al final, tenía lo que quería, era la mujer de todos y la chica de nadie; pero los rumores habían atravesado toda la ciudad advirtiéndole a las masas, y entonces, todo era absolutamente igual excepto que ya nadie se enamoraba locamente de mi locura. No es divertido el cinismo si no tienes a nadie con quien usarlo.

Quiero desaparecer en el humo del cigarro que me envuelve, puedo escuchar cada vez más agudo el sonido de las palas de la construcción… Casi, casi como si la arena que tomaran cayera sobre mi cuerpo, donde por tanto negarme a la iglesia, ni había un cura narrando mi descenso.

Me gustaría poder salir por ahí y olvidar mi necesidad de pensar las cosas, pero tan desligado estaba el sexo del amor para mi, que ya no me satisfacía conocer un extraño que mordiera mis labios, ya no me satisfacía, ya no me llenaba otro hombre que me dijera “sé mía”… Ya no me interesaba mentir para esconderme, puesto que ya estoy escondida.

Nadie sabe quien soy, quien seré y a quien dejaré… Al salir sólo obtengo el placer de mover mis pies. Sin nada que ganar y nada que perder. Lo único que podría salvarme es una terapia de electro shock, o en su defecto, un amor.

Mérida, 2012.

Fueron siete puñaladas. Todas en su pecho. Directo al corazón. Sé que dolió pero, se supone que el amor duele. Yo no lo maté porque quiso dejarme. Él me amaba y yo a él. Lo maté porque lo amaba tanto. Ja. No tienen ni idea de cuanto. Tanto era mi amor por él que quise darle el regalo más grande que existe, la muerte. Le concedí la libertad de su alma, que finalmente dejara de cargar el peso del cuerpo. Fue hermoso. Su sangre tan roja. Su rostro petrificado. Pude apreciar como poco a poco se iba. Se iba a otro lugar. Se iba para ser eterno. Yo le concedí la eternidad. Estaba en mis casillas cuando lo hice. Sabía lo que hacía. Sabía que no podría besarle de nuevo pero, fue un sacrificio. Ahora cuando respiro, él entra a mi cuerpo. Él es aire y yo, yo no puedo vivir sin respirar.

Él único hombre que he amado en mi vida, murió. Yo lo maté. No podría decirles porqué, sólo sucedió. Pero, dicen que el amor es eso, no?, que el amor nos vuelve locos. Desde entonces estoy presa. Me castigan por estar enamorada. Castigan al amor. Pero si me preguntan, sí, volvería a matar, amar es humano y yo soy más humana, puesto que nunca le diría que no a la locura, al amor en sí.

Todo por amor.

 

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6 pensamientos en “Luivir (Mérida)

  1. Luis Medina dice:

    Lluvir hola! me gusto, recordé viejos tiempos de hablar con el papel, se ve lo sincero del escrito, seria interesante saber que te autorespondes! Espero sigas escribiendo y vernos en Coro!

  2. Hola, ya que hubo un pequeño mal entendido quisiera aclarar. Cuando referí a entrar “semi-engañada” no fue por los organizadores y no tiene ABSOLUTAMENTE nada que ver con el evento en general, lo hago como acotación por la insistencia de mi amigo, quien fue quien me convenció de participar.
    NO ME MOLESTA Y ES TODO UN PLACER PARA MI PARTICIPAR CON USTEDES, sólo que si no fuese por él no me hubiese enterado de todo. Soy muy despistada y nunca leo todo completo, fue mi error… Ahora, GRACIAS por esta oportunidad, me hace muy feliz y me agrada mucho la idea del encuentro.
    Lamento si me preste a mal interpretaciones, me parece que el concepto de este encuentro es genial.
    Besos! Lulú.

  3. Tu manera de escribir sin vísceras. De escribir sin lector y solo para ti, y ya! de esa forma que muchos no podemos escribir por que no queremos que sea leído! eso me fascina.

  4. Cuando leí los primeros 2 pensé “bien, esta chica sabe hacer algo que yo no : escribir cartas”- Luego.. la tercera comenzó a desorientarse un poco. Si tu intención inicial fue que todo funcionase como un todo, allí comenzó a desligarse de manera abrupta. Lo último, el “desenlace” creo que fue una no muy buena decisión, Luivir, como un “darle un giro inesperado a esto” que si… fuer inesperado pero no bueno. Ya es un poco trillado eso de amar y luego matar “por amor”. Creo que dejarlo hasta la tercera, sería muy bueno. Sin embargo, quisiera saber si esa transición de las cartas fue consciente o si se debe a un “dejarse llevar escribiendo posts”, lo que cambia completamente la situación y que entiendo porque también tengo un blog . ¡Saludos! ¡Nos vemos en coro!

    • Hola Daniela, gracias por leerme. Debo admitir que yo no creí ni que estaría publicada aquí ni nada, digamos que entre semi engañada.
      No tiene orden, no tiene nada arreglado, nada… Sólo vino y así estuvo.
      Esos son cuatro (imaginate que creí haber enviado sólo tres) en fin, tengo otro blog, enorme, lleno de cosas… Todo lo que escribo es así porque es mi terapia, hablar conmigo misma y esas cosas… En fin.
      Gracias por tu opinión, sin duda es más divertido leerla que leer a cualquiera de mis amigos diciendo “Oh lulú” jajaja… Y bueno, lo pensaré para la próxima… Quizá la próxima si me tome el asunto con seriedad y no mande las primeras tres cosas que encontré.
      Nada se arreglo, sólo los tome y voilá!
      Besos!

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