Fernando (San Cristóbal)

Retrato - Fernando Vanegas

Fernando Vanegas. San Cristóbal, Táchira, Venezuela – 1993. Estudiante de Español y Literatura en la Universidad de Los Andes, núcleo Táchira. Ganador del primer y segundo lugar del concurso estadal juvenil de cuentos (Táchira, 2010). Es integrante y cofundador, junto a Jesús Montoya y Josué Calderón, del colectivo Los Hijos del Lápiz, con quienes escribió “Once poemas en los cuadernos de noviembre” (2010), poemario ganador del tercer lugar en el concurso Explosión Cultural Bicentenaria (Caracas, 2011). Invitado al Festival de Poesía de Maracaibo (Zulia, 2012). Ganador del Concurso de escritores noveles de la editorial Simón Rodríguez en la mención de cuento con Cuadrilátero (Táchira, 2012). Obtuvo una mención de honor en el Concurso de cuento de los Circuitos culturales 2012 de la Dirección de Cultura del estado Táchira (Táchira, 2012).

Un hombre pasa mirando el piso y se pregunta por la tristeza

***

Lo que tengo para contar no es lo que quiero contar.
Escribí de la lluvia sobre la cara
de las mujeres y de las noches más largas de este siglo.
Voy a hablar de cómo sale el sol a lo lejos en la playa,
del día en que desperté y lo primero frente a mí
fue un cuerpo desconocido.

Voy a hablar y a hablar
hasta que me haga viejo, más viejo, tan viejo
como las historias que iré soltando a la calle como si alguna
vez las palmas de mis manos hubieran tocado una arena
diferente a la que me traen las ventiscas. Ahora el tiempo será
otra cosa y lo medirán otros relojes. Mi sangre será otra sangre.
Mi país será el que me derrote
como antes, como ahora.
Ando, porque es eso lo que hace el que se va de casa, ando, ando lejos,
tan lejos que si volteo mi lengua será solo mía entre tantas otras
que no logro comprender. Busco dentro de mí el viaje
que juré hace años y vuelvo a jurarlo, confiando en mí,
a pesar de las huellas y la costumbre.

Voy a volverme la mentira que sueño desde niño,
lo prometo.

 

 

***

He visto entre los árboles tu pelo que ondeaba con el viento,
te he visto creyendo que la vida son apenas tres días,
lentos y soleados, en una ciudad distinta a la que siempre ves por la mañana,
dándolo todo con una valentía extranjera a las
reglas de un sobreviviente.
Te he visto ondear como ondea el viento,
te he visto viento, vida y mañana.
He visto entre los árboles tu pelo que ondeaba con el viento
mientras tus ojos se llenaban del primer amanecer que veían en años,
caminando de vuelta a donde debías estar,
perdiéndote, cayendo como siempre,
siendo quien derrama la sangre que no tiene
porque quiere volverse ligero como los días lejos de la tierra.
He visto entre los árboles tu pelo que ondeaba con el viento
justo antes de perder tu rastro, de que tus huellas las cubriera una arena
que viene de más lejos que tú, te he visto entre los árboles,
y te recordaré siempre
como el único hombre que amó la verdad tanto como la amaba yo.

 

 

*

Que no me hable del infierno quien no ha visto su nombre acompañado por navajas, quien no ha volteado a mirar a un visitante como si fuera la muerte misma, quien no ha caído dormido abrazado por los últimos rayos de los postes. Que no me hable del infierno quien no se ha perdido entre una tristeza infinita y ajena, quien ha perdido su propia tristeza y cuando escribe no se encuentra entre las líneas. Que no me hable del infierno quien siga con vida, que no me hable del infierno quien conoce la calma, que no me hable del infierno quien no reconoce el asco en las alargadas caras de la familia, quien no ha cruzado la mirada con la vergüenza y el miedo. Que no me hable del infierno quien ha estado en él, porque el fuego no es el mismo. Que no me hable del infierno quien tiene el tiempo dividido en horas perfectas, que no me hable del infierno quien llega siempre a tiempo. Que no me hable del infierno quien no se ha descubierto en medio del amanecer con la memoria intacta y los bolsillos vacíos. Que no lo haga, que no me hable del infierno quien no tenga amigos como mis amigos y los vea desaparecer como yo los veo.

 

 

***

Quiero poder mirar
con los ojos claros antes de dormir,
buscar mi fuerza entre la ropa
de ayer,
hallar abrazos entre mis libros,
mirarme sin que sea borroso lo
que hay tirado en la cama.
Antes de dormir deseo estar vivo
y prometerme soñar con playas
de lejos,
con un mar purísimo
e intocable,
quiero soñar el sol antes de dormir.
Toca mi cara antes de dormir
como si escribieras un nombre
parecido al tuyo
en la arena de esa costa que
no conocemos,
sóplame la cara como si fueras
el viento que viene de lo profundo
y se lleva la tierra que soy.
Antes de dormir quiero
agarrarme fuerte al día
y pedirle piedad.

Amanecerá y veremos, me
dices, amanecerá y veremos.

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4 pensamientos en “Fernando (San Cristóbal)

  1. Diego dice:

    Me encantó (:

  2. Miguel Arcángel dice:

    Lo que más me impresiona, es la fuerza poética que cada poema mantiene en cada uno de tus poemas. De ese modo, los poemas se cierran bien. Por otro lado; no es impertinente el excesp de encabalgamientos, ya que no entorpece el ritmo del poema. De seguro por eso; Jesús Amalio te ha preguntado por qué no participas también en narrativa. Son muy buenos tus poemas, bien trabajados, y se nota, que has luchado muy bien con el verbo y la palabra, que tanto angustia a algunos poetas que no llegan a domarla. De ese modo, conjugas con el tema la palabra poética que utilizas. Saludos.

  3. Jesús Amalio. dice:

    Muy buenos sus poemas. Sólo por curiosidad: ¿Por qué no estás participando en narrativa también?

  4. Jesús Montoya dice:

    Preciosos todos

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