Jesús (Sabaneta)

DSCN9248Jesús Amalio Lugo, 1992. No distingo el jugo de manzana del de pera, llevo los cordones desatados a pesar de hacer dos nudos, y los pantalones siempre me quedan flojos.  El alcohol me sabe a orine, y el cigarro no me sabe. Escuchó a Tiersen y a David Guetta. Me gustan las de Tarantino y las de Del Toro. Respiro y leo, leo y respiro.  En ocasiones intento trazar una clara línea entre lo ilusorio y lo real, y termino dejándome en el lado equivocado. Escribo. No sé si seré escritor, pero como mínimo un cronopio.

Hambredeagua.

 

Este pedazo de madera es mi contrapeso, levanto la venda un poco e inclino la balanza sin hacer justicia, ¿cuántos ángeles tripean en la cabeza de este lápiz? No son más que gotitas blancas, salivazos de leche que no quitan lo negro, lo tornan gris.

3, 2 ,1 y continúa la  flagelación, no ha parado. Desde la primera bocanada de aire, comenzó este acontecimiento autodestructivo, sin oxígeno no hay fuego. Mamá cocinó tres conejos a la vez, tenía que quemársele uno.

Uno que se destruye desde adentro sin ayuda de sustancias ni de armas, tiene neuronas de hojillas y se desangra por las orejas. Ha cortado rosas y pateado culos; sobre todo el suyo. A muchos ha estocado, se ha robado momentos, lágrimas rosadas (por la sangre y no por las rosas) y se ha mojado los bolsillos, llenos de fragmentos de piedras y de hielo. Se sigue hundiendo…

No tengo problemas con las gárgaras de cloaca ni con mis piernas dormidas, hipotérmicas, lo que envenena a mi estómago son mis tripas, lo que me hunde los huesos es el peso de mi sangre y viceversa. Apenas floto atajado por mi contrapeso, este pedazo de madera.

Le opongo creación a la destrucción porque estoy debiendo. ¡Miren la factura! Oxígeno, comida, árboles, animales muertos, en ese vómito me hundo. Ofrezco palabras a cambio de vida, vidrio y humo por diamantes.

Es el error más grande de la selección natural, ¡una mierda de evolución! Ha dado resistencia y condiciones, destrezas e inteligencia a monos para que le escupan la cara.  Los ha elevado a ellos con  belleza y fuerza ¡y a mí me ha dado un lápiz! ¡Nojoda, un lápiz!

 Me he arrojado de cabeza al agua, y en vez de balsa me lanza una Katana más filosa en la empuñadura que en la punta. Que trabaja con una tinta de imaginación remojada en la locura sin nada de inteligencia. Una herramienta que apenas me acostumbro a usar, y ya el  creador me apunta el cogote con su albedrío 9mm y grita:

 ¡Manos arriba! ¡Pon el fucking lápiz donde pueda verlo!

Ellanonosotros.

A, pero no para, mi vecina.

Ojalá te salvaras de la pedofilia.

¡Cantemos el cumpleaños! No importa que ya no queden ni las migajas de la torta. Deja que sople la vela y pida el deseo, deja que me queme los labios. Así retrocede la aguja, seré igual al niño que juega a ser grande pero a la inversa, ese reflejo me gusta, juega conmigo.

No me sorprendas con tus articulaciones de goma espuma ni con tus muslos de pendientes. Coleccionas posiciones, como yo alguna vez tasos, sabes el kamasutra como mi hermana la biblia. Te empeñas en asombrarme, dejándote guiar por esta cara de carajito, de quedaíto, de corbata con aureola, te babeas por pervertirme.

Esta cara en la cual notas hadas revoloteando de un iris al otro, conoces las tradiciones, no pueden mentir pero saben retorcer la verdad como tú las piernas. No es mi culpa que no mires más allá, ¿no ves los ojos rojos asomados en mis hombros? Detente, deja de distraerte con las alas, ¿ves los dragones que cargo a la espalda?

Tal vez su deseo no fuera más grande que el tuyo, pero el mío era nulo. ¿Cómo compites con su sombra cuando yo veía su oscuridad aún más oscura? Por más elaboradas que sean tus injurias, ¿no son acaso los primeros coños los más sucios, los más culposos?

Sopla la vela conmigo, ayúdame a saldar cuentas con las etapas. Entiende que conocí la lengua antes que los labios, el sexo antes que las pajas; sació necesidades aún innecesarias, enterró los anhelos sin esperar el nacimiento de los deseos, no te pongas a competir con ella que no te queda, a mí sí, pero ya me hastía, caminemos dos pasos atrás, agachémonos a salvar hormigas.

Ella buscó mi mano para limpiarse el sudor ajeno, le levantaron la blusa  y la adelantaron en el  tiempo, qué me importaba el futuro, qué me importaba la ropa, precisaba un telescopio para mirarla, estaba solo estaba sola, necesitaba un compañero de cápsula, nos tomamos de las manos, de la espalda.

Haz que se cumpla el deseo, ¡tengo los labios quemados! Hace rato que los soplos se desencajaron en suspiros.  Permíteme las caricias por encima del ombligo, que nuestras manos descansen tomaditas entre sudor, sal y cotufas, deja que lo único en movimiento en nuestra cama sean los corazones y los pulmones, susurrémonos los sueños. Y discúlpame por hacer poemas y estremecerme más con un beso de pico que con una mamada.

Promenbletimasras.

Reventado, caído, desmembrado. ¡Mi maldita manía de lanzarme primero! De quebrarme la frente en las piedras, cuando tú apenas asomas la nariz en el abismo.

¡Deja quieto! No recojas mis miembros asoleados en el suelo. Que los pisen los carros, que se ataruguen los zombis. Yo no me arranco la costra para dar lástima. Lástima das tú, cagando mojones que no huelen nada. Fotografía, fría, mentirosa, muerta.

Fui un cabroncito iluso, o peor, no había otro alguien, sólo un iluso con ínfulas de cabrón. Cuando contemplabas mi alma, tenías la mirada perdida, verdaderamente perdida.

 Yo ilustré mis sentimientos con eyaculaciones, acciones y palabras bonitas. ¿Qué fue peor, que fingieras orgasmos o fingieras te quieros?

¡Maldita manía! Debí fijarme cuando cruzábamos (¿cruzábamos?) las calles, los golpes de los bocinazos en mi cara, el rastro de sudor en la muñeca, y allá tus tobillos pegados a la acera. Eras cobarde, merecías mi dedo del medio al otro lado del asfalto, no ese sígueme que me asesinaba con cada manotazo, con cada seña.

Admito que en esos momentos te veías mejor a la distancia de los carros, pero, ¿cómo alejarte? Si me conocías sin ropa, sin zapatos. Habérmelo gritado, que te llevaba hasta las náuseas el olor de mis patas, que diecisiete centímetros no te bastaban. Que no te gustaba cuando leía a Rowling o a Neruda, que Wilde te parecía molestosamente alto y Clare demasiado gorda.

 Pero nunca aprendí el idioma de tus labios sellados, ahora el reloj, el almanaque, conchas de cartas bajo la cama. Y hoy no importa cuántas rosas o mierdas le alquilé yo a este poema, siendo tuyo, será siempre uno muy malo. Malo…

Catorcedefebrero.

De  Julio P. y de Grecia, por  la idea, el morbo, el lápiz y la promesa.

Espero que ni sus madres, ni la mía, lean esto.

Permíteme utilizar este día como excusa para masturbarme, justifica de alguna forma este no amor que me provocas. Se me encoge la ropa, mi cuerpo te apunta. ¡Mira! Sin dedos.

Se vuelven gases las palabras, y queda inefable el morbo ajeno que me inspiras, mi moral, mi ética, se resbalan como quisiera mi semen en cada una de tus tetas, hasta abajo, donde tocan las uñas el xilofón en tu cierre, hasta abajo, donde esa boca sin filo me muerde la mano, los pies, el cuerpo entero, le da mimos babosos a mis fantasías. Así lo quiero.

Dámelo que así lo quiero, sin besos, la lengua sirve mejor para otras cosas. Cose los tobillos por debajo de mi espalda. Salgamos a la calle jugando a los marsupiales, a los columpios, si nos miran extraño es envidia o es anhelo.

No puedo, ni quiero escribirte una carta de amor, si tu cuerpo es una fuente de cosas sucias, si me arrancas los diminutivos de la boca.  Pero seamos justos: te pienso, asfixiando partes de mi cuerpo, pero te pienso.

Llévate estos cuajos, que los criaste con el tiempo y el empeño de tu meneo al caminar. Esta potencia me va reventar las cabezas un día. Cúrame, hazme el milagro. O deja que mueva las fuerzas yo. Finjamos que soy un santo que mira con gozo al cielo, mientras tú te arrodillas y pides, así, por los siglos de los siglos, traguen.

Intentodepoema.

“Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.”

No hay fama sobre tu nombre pero lo conozco bien. Está escrito (aunque sin apellido) al lado de los autores y actores que forman parte de mi universo interno. Infinito, inmenso. Que dentro de una neurona vulnera algunas leyes de la física, y se inventa otras.

En los cines de mi cosmos se proyectan tus películas de manera indefinida. Han recaudado más que el Titanic y reciben las mejores críticas (admito que a veces no son objetivas).

Los títulos son de lo más variopintos: “Mordiéndose el labio (Parte I).” “Mirada perdida a la lejanía (con la participación especial de tres hojas cayendo)”. Y, por supuesto, la que arrasó con todos los premios interno-accionales: “Encontrando mis ojos por primera (¿y última?) vez”.

Me pregunto si algún día formaré parte de ellas, si en algún punto, dándomela de valiente, de quijote, filmaremos: ¿Qué hora tienes?, ¡Permiso! ó ¡Buen provecho!

Quizás no. Y entonces, como buen hijo de platón, te observaré a través de la pantalla de aire, y sólo me conformaré con acariciar, cual mimo, la estática del cristal.

Y tu fama será como planta selvática que sólo nazca, crezca y (sin reproducirse) muera dentro del pecho.

***

 

            Yo, a Wendy, no la perdono.

            No, no, no.

            Alicia, pobrecita, vivía sin más compañía que una gata bucólica, sin nadie que le piropeara el cabello rubio o las pepas azules. Entonces un día persiguió un conejo, y la madriguera, y los cambios de tamaño, las puertas. Se encontró con el país de las maravillas, pero por mucho sombrero y reina, no tenía príncipes ni condes que le miraran bonito, ¿para qué tanta maravilla entonces? Si igualito iba a quedar sola, ¡mejor que le corten la cabeza! yo también me hubiera  regresado.

            Dorothy fue arrancada de una granja llena de polvo y vacas, se llevó la casa entera y aplastó brujas sin remordimientos, otra vez el cuento del mundo mágico y la quimera, pero, ¿qué iba a hacer Dorothy con un perro, un saco de paja, y un hombre de lata que le faltaban las mejores partes? Oz, resultó ser un cuarentón mentiroso e impotente. La pobre tenía mejores posibilidades de encontrar amor en el baldío de Kansas.

            Pero Wendy…  Ella es imperdonable, tenía hermanos y padres, una bonita casa, una perra acomplejadamente humana. Y el destino la premia, y le da sin más a Peter,  que  le ofrece un mundo de sirenas, hadas y piratas, juventud eterna, y otros conceptos abstractos que sólo son palpables en el  nunca o el  jamás, le brinda un compañero que quiere jugar con ella al papá y a la mamá, a vivir dentro de un árbol con fruta fresca y cuentos antes de dormir, amando como los niños por siempre y para siempre, con besitos y fajes detrás de las nubes, echando polvos inocentes para flotar por aquí o por allá. Pero, ¿qué más querías Wendy? ¿Tan importante era la regla, las tetas, las profesiones y las bodas?

            Ahora te amarraste a una tumba, y dejaste roto a un niño, que como todo caballero, se aguanta las  lágrimas y finge olvido.

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17 pensamientos en “Jesús (Sabaneta)

  1. Daniel Arella dice:

    Tienes duende, Amalio. Si fuera un ángel tripearía burda en la cabeza de tus lápices

  2. Adrineli Canelón dice:

    Jesús! La pobre Wendy me dio durísimo en la infancia! Gracias por no insultarla con un mal texto! Son tremendos todos y me encantan, pero eso ya lo sabias, no? Jejeje..!

  3. julio dice:

    Lo bueno de leer tus poemas es que siempre me recuerdan algo. Lo de “mama cocino tres conejos y se le quemo uno”es genial. Wendy nadie te lo perdona tambien. No pierdas ese toque final que le das a cada historia es lo que marca la diferencia.

  4. Liwin Acosta dice:

    Son rudos y reales! muy buenos poemas!

  5. Primero: “Mamá cocinó tres conejos a la vez, tenía que quemársele uno.”
    Segundo: “Haz que se cumpla el deseo, ¡tengo los labios quemados! Hace rato que los soplos se desencajaron en suspiros. ”
    Tercero: “Admito que en esos momentos te veías mejor a la distancia de los carros, pero, ¿cómo alejarte? Si me conocías sin ropa, sin zapatos.”
    (…)
    Quinto:”¿Tan importante era la regla, las tetas, las profesiones y las bodas?”

  6. Grecia dice:

    Que todo el mundo sepa que soy tu fan número uno. Eres grande, y qué arrecho, sigues creciendo.

  7. mabetanniia dice:

    Creo que será imposible para mi, como para ti, perdonar a Wendy.
    ¡Me encantó!

    • Jesús Amalio Lugo dice:

      Jajaja. Espero que solamente leyeras ese. Para leer algunos de los otros es mejor que cumplas los dieciocho. Jajajaj. Gracias, María.

  8. Sádico/Hereje. Te irás al infierno, Jesús Amalio.

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