ErikaGeo (Coro)

BCh4t4SCEAA3fq-Erika Chirino. Nací en Naguanagua, he pasado la mayor parte de mi vida en Coro. Mi mamá extremadamente dedicada, mi padre resultó un desastre. Según mi partida de nacimiento, voy a cumplir los 20, aunque eso es debatible. Estudio medicina. Aparentemente se me da muy bien cocinar. Y me encanta escribir.

Repeticiones

Un viejo proverbio recita que un rayo no cae dos veces en el mismo lugar. Supongo que hace mucho tiempo surgió de la aún más vieja tendencia popular a creer que existe una cuota de acontecimientos para todas las vidas humanas, partiendo de la esperanza de que vivan lo suficiente para experimentarlos, pero no más de allí. Deben ser de los mismos que defienden que sólo valen las primeras veces, y las demás resultarán despreciables o insignificantes y por lo tanto no merecen ser tomadas en cuenta.

Para este momento debes estar más que acostumbrada a mis análisis frenéticos y a mis investigaciones espontáneas y obsesivas que obedecen a una incapacidad crónica de manejar con propiedad mis emociones. Sobre todo cuando son muy fuertes y responden a acontecimientos que se escapan completamente de mi control. Ventajas y desventajas de vivir en un mundo en el cual no me encuentro en soledad y por tanto las vivencias de aquellos que vendrían a resultar mis compañeros de viaje me terminarán afectando así ellos no lo quieran. Así yo haga todo lo posible para evitarlo. O tal vez no todo lo posible: si esa afirmación fuera completamente verdadera, no estaría hablando contigo en este momento, no establecería ninguna clase de comunicación con mis semejantes.

Aunque algún tercero que me observara justo ahora me advertiría que es inexacto definir esta situación como una conversación, que luce más como un monólogo y que no me puede asegurar que me estés prestando atención. Antes no le he dado la razón a las opiniones entrometidas de agentes externos y en esta oportunidad menos. No cuando me estoy aferrando a los pocos hechos verificables que encuentro para luchar contra la desesperación y la agonía que amenaza con arrebatarme cualquier claridad mental. Mi familia no necesita segundas preocupaciones. Tú no requieres segundos esfuerzos. Y yo valgo más que un escape completamente egoísta. Así que respiraré profundo y continuaré.

No soy la primera en comprobar que muchos hechos de la naturaleza se asemejan a las relaciones humanas. Cualquiera con un mínimo estudio de las ciencias del lenguaje me explicaría que buena parte de las metáforas existen gracias a ello. Pero me molesta un poco el uso casi siempre selectivo que le dan. Es decir, si se empeñan en repetir que un rayo no cae dos veces en el mismo lugar, lo justo sería que se cerraran a cualquier oportunidad de que un evento sucediera una vez más en nuestras vidas, tanto bueno como malo. A nadie cuando sale del vientre materno le entregan una lista de las situaciones que debe experimentar, y para rematar, una sola vez, mientras permanezca vivo. ¿Puedes imaginarlo? “Caerme frente de una multitud: listo”, “Experimentar un terremoto: listo”, “Ser besada por sorpresa por alguien que me gustaba desde hace mucho tiempo pero no me atrevía a decírselo por pendeja: listo”, “Enamorarme sin ser correspondida de un muchacho introvertido: listo”, “Vivir en dictadura: listo”, “Ser violada: listo”. Como si un ser humano sólo mereciera experimentar todo lo bonito que este planeta puede ofrecer, tanto de sí mismo como de sus habitantes, en sólo una ocasión. Me resulta triste pensar que alguien que consiguió aparentemente al amor de su vida y lo perdió, no tiene derecho a encontrarlo nuevamente. Cómo si con caerme la primera vez se resolviera mi tendencia natural a encontrar una forma por ridícula que parezca para tropezarme o perder el equilibrio o como si al ser azotada por una calamidad, las siguientes pasaran de largo por consideración para con mi causa. Aunque en ese caso resultaría útil, no lo niego. Una familia que tuvo una época de momentos felices y supo disfrutar de la compañía para posteriormente hallarse pérdida por el arrebato de uno de los suyos, debería tener la posibilidad de retomar su rumbo sin temer a que se vaya alguien más. A menos que sea anciano. Y en ese caso, que se vaya tranquilamente y reciba a la muerte como la progresión natural tras una vida plena. Ese es el ideal. Pero eso no es lo que pasó contigo, ¿a qué no?  Ya no estabas tan joven pero era injusto tildarte de vieja.

Cada rayo que percibimos es en realidad una sucesión de descargas recorren ida y vuelta el mismo camino a través de la atmósfera, pero las descargas ocurren con tal rapidez que la percibimos como si fuera un solo rayo. Sí, estudiándolo detalladamente, fueron muchas las circunstancias que llevaron a y anunciaban tu ida. Además, se debe partir de que para morir lo único indispensable es estar vivo. Teóricamente lo acepto. En la práctica percatarme de que ya no estás a mi lado es igual de desconsolante que la primera vez que recibí la noticia. La única diferencia es que ahora trato al dolor como un compañero de clases irremediable. Así es como el mito, al menos de mi parte, se ve desmentido a corto plazo: pequeñas descargas de tristeza que se renuevan sin cesar.

A largo plazo, ya estaba uniéndome a la ceguera colectiva y preferí abrigarme con la esperanza de que no ocurriría nuevamente. Al menos mientras mi corazón siguiera latiendo, no tendría que despedirme en esas circunstancias de nadie más. Y aquí estoy hoy, temblando desde mis dedos meñiques de los pies, de los que todavía insisto que sólo fueron incluidos en la anatomía para ser atacados por puertas, sillas, camas y otros objetos contundentes por el estilo, hasta las raíces de mi cabello despeinado, por la perspectiva de que puede que llegue el momento nuevamente. Por eso te imploro, si posees algún poder en el más allá, que alejes de nuestra familia ese calvario. Que sirvas de escudo entre el ángel de la muerte y tu hermana, que le recuerdes que ya ha dejado un espacio vacío pero no vacante en este lugar, y que se busque a alguien más. Se, sin poder explicar cómo o por qué, que estás aquí, leyendo; que estás aquí, acunándome y que harás tu máximo esfuerzo. Porque así como yo sé que nunca te fuiste del todo, sabes que nunca volvimos del todo a existir después de que te marcharas, y que es mejor no forzar con un segundo rayo nuestra frágil estabilidad.

3 pensamientos en “ErikaGeo (Coro)

  1. Re ad er dice:

    Eres una artista. Creas lazos entre la gente y tus historias. No es forzado, es genuino y personal.

    Tus párrafos son tan deliciosos como tu comida. Felicitaciones.

  2. ¡Estoy encantada, Erika! ¿Sabes qué me gustó más? Al comienzo adoptas una voz masculina… me gustó. Sin embargo, cuando dejaste en evidencia que era la de una mujer, no me importó. Espero escucharte recitarlo. ¡Nos vemos el 15!

  3. Jesus Amalio. dice:

    Muy bueno tu cuento Erikageo, me parece una analogía hermosa la del Rayo que cae múltiples veces. Espero verte en el encuentro, saludos.

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